Hablaremos de la biografía de Buda fundador. Fijaros que he puesto fundador, más adelante entenderéis eso de fundador aunque ahora os hago un pequeño anticipo. La gente cree que sólo ha existido un Buda y no es así. Hubo un Buda fundador, el que marcó el camino, el que inventó el budismo como lo conocemos, el que puso las directrices a seguir, aunque luego cada escuela de budismo ha seguido su propia senda. Para que lo entendáis. El budismo del Buda fundador sería el tronco y las diferentes escuelas que existen actualmente serían las ramas, que si os fijáis nacen del mismo tronco. A lo largo de la historia ha habido varios e importantes Budas, también en este Blog hablaremos de los más importantes: T’ien T’ai, Nichiren Daishonin, Dalai Lama…por qué son Budas? Lo veremos más adelante, pero te voy a hacer un regalo que espero aceptes, todos tenemos el poder intrínseco de convertirnos en un Buda, incluso tú. Y no hace falta morirse para lograrlo. Puedes empezar hoy mismo.
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lunes, 25 de febrero de 2013
lunes, 18 de febrero de 2013
FABULA: NI TU NI YO SOMOS LOS MISMOS.
Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.
Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente cuando Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. Buda se dio cuenta de lo sucedido permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosa mente. Muy sorprendido, Devadatta preguntó:
- ¿No estás enfadado, primo?
- No, claro que no.
Sin salir de su asombro, inquirió:
- ¿ Y por qué no estás enfadado, si sabes que te he querido matar?
Y el Buda dijo:
- Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.
Para el que sabe ver todo es transitorio, para el que sabe amar, todo es perdonable.
Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente cuando Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. Buda se dio cuenta de lo sucedido permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosa mente. Muy sorprendido, Devadatta preguntó:
- ¿No estás enfadado, primo?
- No, claro que no.
Sin salir de su asombro, inquirió:
- ¿ Y por qué no estás enfadado, si sabes que te he querido matar?
Y el Buda dijo:
- Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.
Para el que sabe ver todo es transitorio, para el que sabe amar, todo es perdonable.
“Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle.
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